Australia, ¿campeona del outsourcing?
Publicado en 05. sep, 2012 por Francis Pisani en la categoría General
Esta nota fue escrita el 12 de abril de 2012
Pocos y terriblemente aislados, los australianos son fans del crowdsourcing (externalización a las masas) que les permite trabajar con millones de personas en todo el mundo. “Somos lÃderes mundiales. Es nuestro futuro”, dice Ross Dawson, autor del libro Getting Results From Crowds. Si acaso tiene razón –el porvenir lo dirá– será gracias a una curiosa mezcla de accidentes y adecuaciones culturales y geográficos.
Los “accidentes” son obra de un puñado de empresarios australianos que se introdujeron al mercado cuando apenas nacÃa. Matt Barrie, por ejemplo, egresado de Stanford, arrancó dos o tres startups, después descubrió una empresa sueca prometedora pero deficiente, sencillamente la compró, la reestructuró y la relanzó con el nombre del Freelancer.com. Enorme éxito.
“Tenemos 3.4 millones de usuarios”, me contó en su oficina en el puerto de Sydney. “Hemos tramitado más de 1.5 millones de proyectos y pagado un total de 125 millones de dólares a emprendedores independientes (freelancers) que los sacaron adelante. Su calidad y sofisticación estalla en todos lados. Llevan a cabo tareas en materia de biotecnologÃa, de fÃsica cuántica, aeroespacial, etc.”
Los trabajos propuestos provienen 40% de Estados Unidos, seguido por Gran Bretaña (10%), India (7%), Australia (5%) y Canadá (4%). Mientras que los freelancers proceden 34% de la India, continúan luego los de Pakistán, Bangladesh, Filipinas, China y Rumania. “Ponemos en contacto a emprendedores occidentales con emprendedores del tercer mundo”, dice Barrie. El freelancer cuyo sitio ha alcanzado mayor éxito gana 1 millón de dólares al año y emplea a 80 personas.
DesignCrowd.com permite por su parte sacar partido del talento de más de 70.000 diseñadores. El cliente detalla qué necesita y establece el precio que está dispuesto a pagar; en respuesta recibe decenas de propuestas –a veces cientos–, selecciona, puede solicitar modificaciones, sugerir colaboraciones hasta que el resultado final lo satisfaga. El proceso es más participativo que el de Freelancer.
El tercer peso completo local es Kaggle.com, especializado en la competencia para el procesamiento de datos cientÃficos y modelización predictiva. Instituciones y empresas postean sus datos y problemas que los matemáticos y profesionales de estadÃstica de todo el mundo se pelean por resolver. A fin de cuentas, quien echa a andar la competencia “paga el precio, a cambio de la propiedad intelectual del modelo ganador”, explica su sitio.
De hecho esas tres empresas no utilizan el “crowdsourcing” de igual manera, pero para Dawson lo que siempre está en cuestión es “sacar provecho de un gran número de cerebros” (to tap the mind of many). Y explica en su libro que Freelancer.com es “más un mercado donde compradores y vendedores se encuentran que la suma de muchas contribuciones que permitan obtener un resultado colectivo”. Pero también es una de las soluciones que más atenta con perturbar el futuro del trabajo.
Dawson me dijo estar convencido de que “casi todo lo que no implique contacto fÃsico, como el masaje o el peinado, puede efectuarse independientemente de la distancia”.
Razón por la cual el outsourcing logra semejante éxito en Australia. “Tenemos una mentalidad global producto de nuestro gran aislamiento”, dice Dawson, “y una sensibilidad a las diferencias culturales” derivada de las “afinidades” con Europa y Estados Unidos y a la presencia de una población asiática considerable. “Esto cuenta para el crowdsourcing. La participación de miles de personas de distintos paÃses pone en marcha un complejo proceso de relaciones. Entre más haya, más cuenta.”




