En Yogurtistan, una divisa válida en lÃnea y fuera de lÃnea
Publicado en 06. ago, 2012 por Francis Pisani en la categoría General
Esta nota fue escrita el 9 de marzo de 2012
Cemil Turun es sin duda el más ambicioso de cuanto emprendedor he entrevistado hasta ahora. Quiere inventar una divisa que funcione tan bien en lÃnea como fuera de lÃnea. De cara al escepticismo de este periodista se apresura a añadir que su compañÃa, Yogurt Technologies (yogurt.com.tr), es una de las primeras seis empresas turcas que ha recibido dinero de los capitalistas de riesgo. Hay, pues, personas que lo toman en serio. Veamos su plan.
Primera etapa: creó Yogurtistan.com, “un mundo en 3D muy diferente a Second Life. Basado en Adobe Air, opera en todos los navegadores. Desde ahà puede consultarse iTunes, leer libros o ver programas de televisión en pantalla completa”.
Asà como en la calle pasamos de una tienda a otra, en Yogurtistan “uno pasa del sitio Migros al sitio Quick Silver [dos conocidas empresas en TurquÃa] sin cambiar de uña”. Lo que supone una “nueva web”, que permite imitar mejor las comportamientos fuera de lÃnea: “Cuando miramos una pelÃcula en el cine o cuando compramos unos jeans, creamos datos sobre nuestros gustos. En la actualidad no están conectados de manera útil a nuestras redes sociales”.
La siguiente etapa consiste en producir una moneda que sirva lo mismo para liquidar operaciones en lÃnea que para “pagar este restaurante donde estamos cenando”, me explicó durante una comida en Estambul. Su idea reside en añadir “una cuarta dimensión: nuestro ‘compromiso’ (engagement) en lÃnea”. Una espada virtual generada en el curso de las últimas horas no permite comprar una copa de vino”. Eso es lo que el equipo Yogurtistan quiere cambiar.
“Trabajamos en la creación de una moneda especial que valga en ambos mundos”, precisa. La bautizó Kayme, una antigua palabra turca que se utilizaba cuando se introdujeron los billetes de banco.
En TurquÃa, Turun se apoya en los programas que generan puntos de fidelidad (loyalty points). “Establecimos acuerdos con la mayorÃa de esas empresas para que sean intercambiables con nuestra divisa”, me dijo.
Y justo ahà es donde su proyecto se vuelve enorme. “Un dÃa, cuando entre usted a este restaurante, verificará si le aceptan sus créditos Facebook. La amistad es linda… pero gastar dinero es parte esencial de nuestra vida. Necesitamos una moneda canjeable en ambas dimensiones,” la virtual y la fÃsica.
Turun ya cuenta entre sus clientes a Coca-Cola, y a Turkcell –la mayor empresa de telefonÃa móvil en TurquÃa. Los comerciantes están interesados ​​en los datos recogidos. “Contactarán a sus clientes gracias a las apps de Yogurtistan. A los usuarios (que participarán sólo si asà lo desean) las firmas les pagarán en Kayme, y la moneda virtual se sostendrá de los presupuestos de publicidad existentes.”
Conlleva un aire de locura pero… ad hoc con el aire del tiempo actual. Mark Andreessen (creador del primer navegador y gran inversionista en Silicon Valley) está convencido de que “el software se está comiendo el mundo”. Y Reid Hoffman, co-fundador de PayPal y LinkedIn, recién publicó en la revista Forbes: “Estamos al inicio de una ola masiva de innovación en la industria de pagos”. Los desarrolladores pronto van a agregar funcionalidades a las tarjetas de crédito que ligarán determinadas operaciones a las aplicaciones en lÃnea.
Turun no es el único que se afana en innovar en esta área, pero ¿puede tener éxito? He aquà su respuesta, que me envió por correo electrónico: “Una empresa como Facebook podrÃa estar en mejor posición, pero es demasiado grande para virar su rumbo. Y esa es la esencia de las start-ups. No tenemos otra cosa que la voluntad de realizar este proyecto. Si lo logramos será porque estoy lo suficientemente loco como para creer que podemos☺.”



