Oficialmente no existen niños trabajadores en la industria agroalimentaria de los países de Centroamérica. Las empresas procuran cumplir con la legislación vigente acerca de la explotación de menores, y en ocasiones, deben cumplir estándares de buen gobierno y normas de certificación, evitando utilizar trabajo infantil, para que sus productos no sean penalizados en los mercados internacionales.

El problema es que sí que existe trabajo infantil, con el agravante de que éste es invisible: la empresa contrata a adultos, pero las familias enteras participan en el trabajo del padre o de  la madre. Esta situación informal, en la que ni la empresa ni las autoridades reconocen la existencia de trabajo infantil en el sector, es sumamente peligrosa para los niños dado que extrema su vulnerabilidad.

Por otro lado,  en la agricultura de subsistencia (familias trabajando por cuenta propia en la agricultura sin depender de una empresa) la situación es aún peor, dado que está completamente fuera de control y el resultado es que el menor se ve expuesto a las peores formas de trabajo infantil sin ningún derecho.

Éste es uno de los temas que actualmente están siendo debatidos en el IV Encuentro Internacional contra el Trabajo Infantil, en un foro moderado por el experto guatemalteco Erick Aldana, consultor en desarrollo social y trabajo infantil, que lleva por título  “El trabajo infantil en la producción agroindustrial y en la agricultura de subsistencia”.

Aldana ha abierto la discusión planteando la cuestión de cómo atajar estas formas de trabajo infantil invisible en el sector agroalimentario, dando lugar a un debate rico en ideas.

Principalmente, los participantes destacan la necesidad de endurecer y aplicar la legislación que protege en dichos países los derechos de los menores. Es crucial que no queden resquicios legales que puedan dar lugar a estas situaciones de trabajo infantil invisible, y que el Estado disponga de los mecanismos necesarios para aplicar las leyes y vigilar estrechamente su cumplimiento.

Pero además se requieren políticas de desarrollo de las zonas rurales empobrecidas, prestando ayuda y asistencia social a las familias y mejorando las oportunidades laborales de obtención de ingresos de los adultos. Se trata de romper la pobreza intergeneracional que heredan los niños de las áreas rurales más empobrecidas de sus progenitores.

Os dejamos el vídeo de presentación del debate de Erick Aldana y os animamos a que participéis en la discusión.

 

                                                                                                 Pablo Rodríguez Canfranc

Categoría: Eventos, Protección de la infancia

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