Durante la pasada década nos afanamos por meter a paletadas tecnología en los centros escolares con el afán de modernizar la educación, en suma, de alinearla con las necesidades de una sociedad digital. Pero el tema no acabó de funcionar: tenemos escuelas mejor dotadas en equipos y conectividad pero por lo general las clases se siguen impartiendo como toda la vida. ¿Qué estamos haciendo mal?

Poco a poco vamos comprendiendo que la introducción de la tecnología en los procesos educativos no consiste en aplicar los dispositivos electrónicos a la forma tradicional de impartir una clase; se trata más bien de desarrollar un nuevo paradigma pedagógico que emerja de las necesidades de una sociedad digital, de un mundo basado en la redes de información que plantea nuevas formas de vivir y trabajar, y en consecuencia, de enseñar.

Otro factor importante en este escenario inédito que influye directamente sobre la enseñanza está asociado a la creación de contenidos. En el pasado, existía una separación clara entre el creador de contenidos (culturales, técnicos o de cualquier otro tipo) y el consumidor de los mismos; hoy la accesibilidad y capacidad de las TIC funden ambos perfiles, de forma que el consumidor es a la vez creador, transformador y distribuidor de todo tipo de producción digital. En el campo de la educación este elemento es fundamental dado que confiere a docentes y alumnos la facultad de construir y desarrollar sus propios materiales de aprendizaje.

El VII Encuentro Internacional de Educación se ha propuesto intentar aportar reflexiones sobre las necesidades de los sistemas educativos actuales. Durante dieciocho meses, numerosos expertos y profesionales de la educación de nueve países debaten on line sobre los distintos aspectos y perspectivas que demanda el paradigma educativo emergente. Y el 26 de julio tiene su segunda “parada” o encuentro presencial en Santiago de Chile, que cierra el segundo bloque temático, y que cuenta como ponente estrella con Judi Harris, experta mundial en metodología TPACK.

Pero vayamos por partes, ¿qué es TPACK y por qué es tan relevante? Volviendo a la exposición del inicio del post, hemos comprobado que no tiene sentido introducir tecnología en el aula sin una filosofía detrás, sin un “método”. El sistema TPACK (technological pedagogical content knowledge) aborda este proceso desde una triple perspectiva: tecnología, pedagogía y contenidos.

Entre las competencias que deben tener los profesores no basta con que sepan mucho de su asignatura, sino que también tienen que saber mucho de pedagogía y sus nuevos métodos, y tienen que saber de tecnología. Necesitamos profesores formados en la intersección entre esas tres materias. Tienen que ser muy flexibles y, en ocasiones, lo de menos es el conocimiento disciplinario, que puede actualizarse fácilmente. Sin embargo, la metodología y algo de tecnología son esenciales porque los alumnos son nativos digitales.

Resulta quizá arriesgado tratar de implementar de forma generalizada modelos disruptivos de la innovación en sistemas educativos todavía anclados en el paradigma clásico de la enseñanza; resulta necesario acompañar la introducción de tecnología en el aula con medidas de apoyo y orientación que realmente produzcan de forma paulatina un cambio cualitativo en los procesos de aprendizaje basado en el aprendizaje colaborativo en red y en el concepto de “aprender a aprender”. No obstante, no hay que renunciar a la innovación disruptiva como una forma de experimentar nuevas vías de actuación que pueden o no funcionar.

Pablo Rodríguez Canfranc

Categoría: General



Dejar un comentario

 

Nube de tags

Síguenos en las redes sociales:
Imagen video
Fernanda Dupuby cuenta su experiencia en Voluntarios Telefónica
Fernanda Dupuby, de Movistar Argentina, nos cuenta su experiencia personal en Voluntarios Telefónic...