Reproducimos aquí una entrevista realizada al pedagogo brasileño Antônio Carlos Gomes da Costa en el marco del III Encuentro Internacional contra el trabajo infantil. Da Costa reflexiona acerca de como el trabajo infantil puede dificultar a la formación del individuo y afectar la conquista de la ciudadanía.

1. A pesar de la movilización entorno del tema, aún existen millones de niños involucrados en el trabajo infantil en todo el mundo. ¿Por qué esa práctica aún persiste?
ACGC: El trabajo infantil, ya sea en el mundo industrializado que en el rural, permanece como un legado trágico del trabajo esclavo. Las luchas sociales no existían en esos países y cuando se delinearon, fueron talmente apabulladas que no resultaron en avances en el panorama legal. La escolaridad obligatoria, edad mínima de ingreso en el mundo del trabajo y normas de protección contra formas de trabajo, dañosas para el desarrollo personal y social, jamás han sido incorporadas a la práctica. Por veces, lo fueron apenas en el papel y para segmentos restrictos de la populación infanto-juvenil.

2. ¿Cómo, el trabajo precoz puede influenciar el proceso de formación del individuo?
ACGC: Cuando somos niños, la explotación de la mano de obra infantil le roba al niño o a la niña el derecho de ser un chiquito o chiquita: estudiar y jugar, asegurando su desarrollo personal, social y productivo así como su integridad física, psicológica y moral. Cuando se vuelve adulto, el derecho de ciudadanía plena le es igualmente substraído. Sin educación, cultura ni profesionalización, se vuelve un ser humano inserido de forma degradante en la vida privada, social y productiva.

Se viste como un niño grande, usa un vocabulario elementar de adolescente, sobrevive de pequeños expedientes, frecuentemente inmorales e ilegales, además, claro, que es un paria político. El paisaje de las grandes ciudades del mundo no desarrollado cultiva esos tipos de seres humanos invariables, como personas, apartadas como entes políticos e improductivos y que no pueden ser empleados como profesionales.

3. ¿Cómo el trabajo infantil perjudica el proceso de aprendizaje de los niños?
ACGC: No frecuentar la escuela o hacerlo de manera fragmentaria, precaria y sin ningún acompañamiento o apoyo fuera del ambiente escolar es un teatro grotesco y una triste comedia en termos de política pública.

En Brasil, a medida que se universalizan (hecho extremamente positivo), los niveles primario y secundario desahogan en termos de calidad. “La educación”, decía Don Vecchio, octavo sucesor de Don Bosco a la frente de los Salesianos, “es como un pote de barro entre dos potes de hierro: la política y la economía”. Ambos la enaltecen de forma retóricamente impactante.

En termos de acciones concretas, el profesor – en su calidad de persona humana, profesional y ciudadano – aún me parece alguien que vaguea erráticamente entre los bastidores de ese debate, como alguien semi-ignorado. Pensar sobre esta cuestión predominantemente en termos de metodología y gestión no es un erro, aún está lejos de ser una solución capaz para resolver el problema.

4. La mayoría de los programas de erradicación del trabajo infantil prevé el regreso del niño para la escuela. La educación, ¿es la mejor herramienta para combatir el trabajo infantil? ¿Por qué?
ACGC
: La educación de calidad para todos con el apoyo efectivo de la familia no es la mejor. Es la única forma de enfrentar frontalmente la explotación de la mano de obra infanto-juvenil. La lucha sindical, el Ministerio del Trabajo, la Justicia Laboral, las denuncias a través de los medios de comunicación, el protagonismo de los Consejos de Derechos y Consejos Tutelares son formas necesarias, válidas y eficaces para combatir a esa práctica. Pero esos son ataques laterales (escaramuzas). Ellas, por su fragilidad institucional e incapacidad de cobertura efectiva en todo el territorio nacional, acaban por ser acciones de testimonio y denuncia. No hay posibilidad de huir del binomio escuela competente/familia comprometida. El resto es importante, pero está lejos de ser decisivo. Esta es, en fundo, la diferencia entre el “jaguar” latinoamericano y los terribles Tigres Asiáticos.

5. ECA, uno de los fundamentos legales que garantizan eses derechos – educación, pasatiempos, profesionalización – en Brasil, acaba de completar 20 años. ¿Cuáles son las iniciativas que pueden ayudar a divulgar sus preceptos y, así, colaborar con el combate al trabajo infantil?
ACGC: Yo podría listar aquí decenas de pequeñas recetas de efecto curativo o analgésico sobre el fenómeno. Pero me niego a hacerlo. Para volverse la columna dorsal del combate al trabajo infantil, ECA tiene que volver a sus orígenes y ampliar y profundar, de forma cada vez más articulada y consecuente, todas las formas viables de actuación convergente, inter-complementar y sinérgica a la cooperación entre las políticas públicas, el mundo jurídico y las organizaciones de la sociedad civil organizada. No obstante estrecho y pedregoso, este es el camino para lograr del presente, de verdad, la superación y no la continuación de nuestro deplorable pasado intentando encarar de frente esa tragedia.

Categoría: Educación, General, Protección de la infancia

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1 Comentario para “Trabajo infantil y formación del individuo: entrevista con Antonio Carlos Gomes da Costa”

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