Sin hablar lo contamos todo
Publicado en 20. Abr, 2010 por Fundacion Telefónica en la categoría Debate y Conocimiento, General
Ayer lunes tuvimos la visita en el auditorio de Gran Vía de Alex Pentland, profesor del Massachusetts Institute of Technology (MIT), que pasó por España para presentar su último libro “Señales honestas”, un interesante ensayo sobre la conducta humana en el marco de las relaciones grupales y las redes. Básicamente, su planteamiento parte de la importancia de la comunicación no racional en los seres humanos, aquella que fluye del subconsciente, y de la posibilidad de medir estos flujos de información y monitorizarlos, con el objeto de establecer patrones de comportamiento.
Pentland expuso la división que presenta la mente humana en una parte habitual, caracterizada por procesos rápidos y automáticos que se mueven en paralelo y que gozan de una elevada capacidad asociativa, y en otra atenta, estructurada, controlada y metódica, de funcionamiento más lento. La parte habitual es la que utilizamos mayormente en nuestras relaciones con los demás y es una herencia de nuestro pasado animal. Esta función de la mente es la que genera las “señales honestas” que dan título al libro, y que Pentland asocia a factores que determinan nuestras relaciones con los demás, como el interés mostrado en una conversación, la atención que ponemos, el grado de empatía que nos generan los demás o las acciones físicas que desarrollamos.
Todo este lenguaje silencioso o paralelo es el que estudia el libro a través de numerosos ejemplos y experimentos. Utilizando dispositivos electrónicos de comunicación, como el teléfono móvil, el equipo del MIT ha llevado a cabo más de 2.000 experiencias con 800 personas para “radiografiar” colectivos y poder modelizar sus pautas de comportamiento. La metodología empleada parece válida, a juzgar por los ejemplos que expuso Pentland, para ser aplicada a cualquier colectivo humanos en cualquier circunstancia: predecir con fiabilidad cuál va a ser el resultado de un proceso de selección laboral, poder establecer cuáles miembros de un grupo son amigos entre sí y cuáles no, clasificar los distintos perfiles de los componentes de un grupo de trabajo y manejarlos en consecuencia para mejorar su eficiencia, e incluso, detectar de forma precoz tendencias depresivas en las personas.
Si estáis interesados en el tema podéis acceder a la retransmisión en diferido de la conferencia desde aquí.




